La pesadilla del cólera amenaza 22 años después

Cuando el mal del cólera llegó por primera vez al Perú, en el verano de febrero de 1991, nuestro país atravesaba una espeluznante crisis económica. El terrible flagelo del terrorismo nos azotaba sin misericordia alguna y la muerte se reflejaba, inclemente, en el rostro de la clase sociales más pobres. La mortal bacteria del vibrio cholerae nos tomó por sorpresa y remeció varios países de Latinoamérica, en donde se creía que la enfermedad había sido erradicada hacía más de cien años.

Ahora, veintidós años después de esa triste época en la que miles de peruanos murieron por culpa de este mal, el cólera amenaza con retornar a nuestro país para sumirlo nuevamente en la desgracia del luto. México ya cuenta a su primera víctima mortal y ni con todo el adelanto tecnológico que posee pudo evitar aquel deceso. En este contexto, es válido preguntarse si estamos o no preparados para enfrentar un rebrote epidémico del cólera.

Tal vez la respuesta sea negativa, pero los argumentos son irrefutables: los hospitales públicos no cuentan con una adecuada ni moderna implementación; existe un marcado déficit de recursos humanos; la infraestructura no es la más óptima; y el hacinamiento de pacientes en las salas de emergencia es para llorar. A ello se suma la escasa cultura de prevención de parte de la población, a la que casi no le interesa practicar hábitos de higiene, informarse sobre cómo evitar el contagio de esta bacteria, ni prevenir antes que llorar a sus muertos.

La Gerencia Regional de Salud —en virtud del dispositivo decretado por la cartera ministerial— declaró en alerta verde los 350 establecimientos sanitarios de La Libertad y ya anunció un plan de contingencia para diseñar las estrategias de lucha contra el vibrio cholerae. Sin embargo, no hay mejor cura que la prevención. Si no somos conscientes de que al beber agua sin hervir, ingerir alimentos sin lavar o no practicar hábitos de higiene diarios, correremos el riesgo de contraer la bacteria, ninguna medida sanitaria podrá salvarnos del cólera.

Por ello, la adecuada formación en las escuelas públicas y privadas, instituciones, familias y círculos de amigos es sumamente imprescindible para enfrentar un potencial rebrote de este mal. También es necesario un adecuado plan informativo para evitar la prohibición de productos como la carne de pescado, que después de ese nefasto año se convirtió en un producto caro para la economía familiar debido a que durante mucho tiempo se vetó su consumo. Ahí radica la importancia de estar bien informados para no ser víctimas de nuestra propia ignorancia. LaIndustria.pe

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