Cristhian Esquivel Palomino presente en el Primer Festival de Cine de Trujillo (Festicine)

El miércoles  se inauguró el Primer Festival de Cine de Trujillo (Festicine), que reúne a la crema y nata nacional del séptimo arte. En este contexto, la presencia del reconocido actor casagrandino Cristhian Esquivel Palomino no podía faltar.

 El liberteño ha triunfado en el  cine  peruano y el español, además que ha compartido escenarios con grandes artistas mundiales, como Guillermo del Toro, Chris Hemsworth, Miguel Bosé y Javier Bardem.

Cristhian habla de la situación del cine nacional, la comentada “Ley del Cine”, que se debatirá en el Congreso la próxima semana y temas de coyuntura, como la inseguridad ciudadana y la controversia de la unión civil.

—¿Cómo te volviste actor?

—Desde chico me gustó cantar, bailar y actuar en las obras del colegio.  Era un niño extremadamente sensible, que disfrutaba de todo ello. En la secundaria vine a Trujillo y estudié en la GUE José Faustino Sánchez Carrión y mi vocación se mantuvo. Luego estudié Ingeniería de Sistemas, porque era la novedad y algo debía estudiar, además de que mi papá es ingeniero. Terminé la carrera, obtuve el grado de bachiller y me fui a Lima a buscar trabajo. Allá encontré mi vocación.

—¿Así de pronto?

—Trabajé como cajero en un banco, pero me daba cuenta de que no era suficiente. Hacer eso me aburría, las horas contando dinero se hacían larguísimas. Así que me matriculé en un taller de teatro por las noches, con Roberto Ángeles. Allí conocí a Pietro Sibile y Vanessa Saba, por ejemplo. Ellos son mi promoción. Después participé en un concurso de talentos con Alberto Ísola. De 1500 muchachos que se presentaron, solo quedamos 16. Estuvimos dos años. Allí nos contrataron para una serie juvenil y renuncié el trabajo. Corrí el riesgo y me fue bien.

—¿Qué te dijeron tus padres, no temías quedarte en la calle?

—Creo que en toda profesión se corren riesgos, igual que en la actuación. Uno sale de la universidad con un título y vive en un mundo donde nadie te garantiza el pan de mañana. Creo que vivir del arte es tan peligroso como dedicarse a cualquier otra cosa. Felizmente, siempre recibí el apoyo y el aliento de mis padres.

—Y ¿cómo fue que llegaste a España?

—La serie juvenil para la que nos contrataron se canceló, porque fue el momento cuando le quitaron el Frecuencia Latina, durante el gobierno de Fujimori. Entonces me contrataron para dramatizar un documental de la BBC. Cuando terminé ese trabajo, Miguel Bosé llegó, porque tenía una producción en Madrid y convocaba actores peruanos. Pasé la selección y fui a Madrid. Una vez que vi el desarrollo en cuanto a cine en ese país, me quedé. Ya estoy 13 años allá.

—¿Qué opinión tienen en Europa del cine peruano?

—Casi ni lo conocen. En España, si hablan de cine peruano, solo salta el nombre de Pancho Lombardi, por su trayectoria. Pero lo bueno es que ahora hay una nueva generación de cineastas que va formando un estilo de cine nacional. Claudia Llosa es un buen ejemplo.

—¿Crees que el auge comercial que vive el cine nacional, con películas como “Asu Mare” o “Cementerio General”, es favorable?

—Creo que es un cine que busca la rentabilidad. Eso es bueno, porque genera trabajo para productores, actores, camarógrafos y un sinnúmero de trabajadores. Además, favorece el contacto del público con el cine. Viéndolo de esa manera, sí. Pero no podemos pretender que esas películas lleguen a un festival o ganen certámenes de cine. No es arte, no genera un cambio. Mientras entendamos estas diferencias, todo bien.

—¿Qué opinas de los personajes estereotipados, como el latino traficante o el peruano ladrón en las películas extranjeras?

—Es controvertido. O sea, no siempre un latino tiene que ser ladrón. En España hay muchísimos peruanos médicos, abogados, artistas. A veces eso es lo que vende. En otras circunstancias, cuando es una historia concreta la que se quiere contar, se necesita el estereotipo. Creo que varía según el contexto. Puede ser malo o puede ser enriquecedor.

—¿Por qué es importante la Ley del Cine, que se ha propuesto en el Congreso y se debatirá la próxima semana?

—Porque eso le permite al gremio de cineastas tener un respaldo económico, que se garantice la producción de cine de calidad. Pueden haber excelentes directores, guionistas, artistas y técnicos, pero si no hay dinero, las producciones son pobres y eso se nota. Eso espanta públicos. Esperamos que la ley se apruebe en un futuro no lejano, como debiera ser.

—Dicen que los actores que nacen en el teatro y luego llegan al cine tarde o temprano regresan a las tablas. ¿Es verdad?

—Es cierto. El teatro te da esa adrenalina y la madera que hace a un actor. Yo me formé en el teatro. Creo que el cine es lo mío, pero no puedo desvincularme del teatro. Es un ambiente distinto, que te nutre de todas las experiencias necesarias

—¿Qué proyectos futuros tienes?

—Estoy terminando de filmar un largometraje, llamado “Pueblo viejo”, que será la primera película de western andino. Luego iré a Chile, con Magaly Solier, para filmar “Blas”, que es la historia de incesto entre hermanos. Estaré después en Los Ángeles, Estados Unidos, para filmar un cortometraje. También espero que en menos de dos años pueda filmar, en calidad de director, una cinta en Casa Grande, mi tierra natal, que denuncie los excesos del Grupo Gloria.

—Cambiando un poco el tema, ¿qué opinión te merece el repugnante atentado contra Magaly Solier en el transporte público?

—¿Qué te puedo decir? Lamentable. Es la consecuencia de la influencia machista y violenta en la que vivimos, donde la mujer es considerada un objeto sexual.  Terrible. (Por Joe Poma - Satelite)

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