De Tres Balazos asesinan a Madre en Paiján

De Tres Balazos asesinan a Madre en Paiján
Un cruel y misterioso crimen perturbó ayer la calma que, desde hace ya algunos meses, se vivía en Paiján, distrito duramente golpeado por la delincuencia común y el crimen organizado; resulta que, a plena luz del día, unos sicarios entraron a la casa de una joven madre de familia y, de tres certeros disparos, uno de ellos en el rostro, acabaron con su vida. La mujer, de solo 30 años, deja tres niños.

Eran aproximadamente las 11 a. m. y el día para Federico Chirinos (49) transcurría con total normalidad. La jornada en el campo había sido tan cansada como siempre y el hambre que a esa hora ya le acompañaba le hacía avanzar rápido sus labores para regresar pronto a casa, en la calle 22 de marzo. Azucena Margarita Ramos Gonzales (30), su esposa, seguramente ya había terminado de cocinar. Nada le hizo presagiar lo que estaba punto de ver.

TRES BALAZOS
Al llegar a la vivienda, Chirinos trató de hacerle notar a Azucena su presencia.  “Gorda, gorda”, la llamó, pero la joven no respondió. Entonces pasó al corral y ahí la encontró, ya muerta, sobre una alfombra de sangre.

“Trate de reanimarla, pero fue en vano”, contó el angustiado padre, mientras sus hijos lo observaban tristes al otro lado de la habitación.
La escena era realmente escalofriante: Azucena Ramos yacía en el suelo y junto a la tina en donde había metido la ropa de su familia para lavarla. Una bala en la frente, otra en la cara y una más en el brazo le habían puesto fin a su vida.

Quienes lo hicieron sabían que a esa hora ella se encontraba sola, y para ingresar al inmueble, violentaron la puerta de atrás. “Han entrado por el cerro, ahí están las huellas”, dijo nuevamente Federico.

 “Ella y yo éramos una pareja tranquila –continuó el adolorido esposo–, no hemos tenido problemas con nadie”.

Esto, para Chirinos, es lo que lo hace desconcertante: no tener la más mínima idea de quién pudo haber sido capaz de semejante atrocidad. Quién pudo haberse ensañado a tal grado con una madre de familia que se dedicaba a vender pan en las tardes, con la humilde mujer que cada vez que podía iba a casas a lavar ropa y cocinar para colaborar con la manutención de los hijos. “De repente ha sido por equivocación” atinó a decir.

Tras el hallazgo, Chirinos se dirigió a la comisaría a denunciar el asesinato. Los agentes llegaron minutos más tarde, escribieron el acta y trasladaron luego el cadáver a la morgue de Ascope, donde no hubo atención porque no había doctores.

ASESINOS A SUELDO
Dadas las características del crimen, todo apunta a una venganza, porque no se llevaron nada, ni los animales que la familia criaba en el pequeño corral que tenía justo a un costado de la referida puerta.

“No tengo idea de qué puede haber motivado el crimen porque nunca hemos andado discutiendo con los vecinos ni con nadie. No me explico por qué razón nos sucede esta desgracia. Yo nunca he sido amenazado; por aquí los vecinos me conocen y saben que con nadie he tenido problemas”, terminó diciendo el sufrido cónyuge, ya casi sin poder resistir las lágrimas.

El caso fue tomado por la comisaría del distrito con apoyo del Depincri, esta última dependencia se dedicará a las investigaciones para determinar las consecuencias de tan misterioso homicidio. De momento, una de las sospechas es que se trataría de la cruel venganza de una banda criminal que decidió matarla para silenciarla por haber sido testigo de un crimen. La policía guarda reserva del caso.

El cadáver será enterrado en el cementerio de Paiján, dependiendo de cuándo sea entregado a la familia. Se estima que el sábado en la tarde.  Fuente Satelite.

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